Carta a la violencia
Autor: María de Lourdes Sosa Espina
Hoy te escribo esta carta porque me he dado cuenta que tú, violencia, me dueles. Cada vez que te miro en la mirada de otro, me doy cuenta que mi rostro se desfigura ante el coraje y las ganas de correr en medio de la gente para arrancarte de las almas que se refugian en ti para ponerse un disfraz de lo que no son, de lo que ni siquiera quieren ser; y aunque trato de ignorarte, estás siempre frente a mí, estás amenazando los hogares, te haces presente en las escuelas, en los centros de trabajo, en las calles, en los campos de guerra como siempre imponiendo tu presencia. La ira, el chantaje, las vendas en los ojos, la oscuridad son tus mejores aliados.
Hoy te encuentro en el niño, en el adolescente, en el adulto y muchas veces, muchas, en el anciano. Y me dueles por el daño que me has hecho. Y me dueles, por el daño que haces a la humanidad cuando tu fuerza se opone a la debilidad de aquel que sin importar su género se somete deliberadamente a tu capricho de ganarle al bien, a la verdad, al diálogo, a la luz y es entonces cuando triunfante, con tus estruendosas tormentas destruyes los hogares, los proyectos de bienestar y arrebatas al débil la fuerza que retoma en cada peldaño hacia su libertad, hacia la paz, hacia el amor.
¡Vete! no te quiero, no te queremos. El mundo está harto de tu injusticia y tu daño.
¡Vete! no te quiero, no te queremos. Solo dolor y sufrimiento causas en los hombres y mujeres de buena fe.
¡Vete! no te quiero, no te queremos. Nosotros solo queremos paz.
Escrito por mí, el 26 de enero 2019 en algún lugar del mundo donde reina la paz. Consumado está.
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